jueves, 14 de enero de 2010

Mercadotecnia es cumplir lo prometido

Es importante saber decir con honestidad, pero sin ingenuidad, la verdad en cada caso. Si no se hace así, el consumidor puede esperar más de lo que puede dar el producto. Esto podría provocar insatisfacción y finalmente el rompimiento de su preferencia por nuestro producto. Y, aunque lo anterior es cierto, lo más importante respecto a la honestidad de las empresas es su función como ente social. Las empresas han de contribuir con su comportamiento (quehacer y comunicación) al mejor desarrollo de la comunidad. Esto implica no sólo contribuciones y obras para el bienestar social; también implica el cultivo de la libertad en las mentes de sus consumidores. El engaño al consumidor no aporta libertad a su espíritu. La verdad en la comunicación, por otra parte, contribuye a una mayor libertad de elección. Así, consumidores libres constituyen sociedades libres.

La función básica de la comunicación comercial es una y se relaciona con este punto: crear en la mente del consumidor una escena donde éste vea su necesidad satisfecha por nosotros. Esta imagen vívida y concluyente le hará venir a nosotros; le moverá la convicción de que con lo nuestro él solucionará su carencia. Así se mueve el consumidor, el individuo, en base a lo que cree. Si cree que le convenimos, vendrá hoy y volverá mañana. Una buena comunicación con nuestros públicos ha de lograr este primer paso tan decisivo.

Lo que sigue después de eso tiene que ver con otros factores en la empresa. Viene ahora cumplir con lo que se haya prometido al consumidor, actuar con apego a la verdad. Esta es la única manera de consolidar una buena imagen de empresa y de producto. Es necesario ser congruente con lo que se ofrece, cumplir con lo prometido, hacer lo que se dice. Todo esto dentro de una esfera de objetividad, donde prevalezca el beneficio mutuo. Empresario y consumidor han de ganar, porque es bueno crear riqueza y es bueno obtener bienestar.

Reflexiones publicitarias
León Mayoral, 2009

lunes, 30 de junio de 2008

Investigación y Educación, reflexiones sobre John L. Hayman

Me he visto identificado con la sencillez de Hayman al explicar lo que una teoría es. Más allá, mucho me aclara su propuesta para construir una teoría y la importancia de hacerlo.

Es, precisamente, en la práctica cotidiana del aula donde me he visto transitar por su modelo: ver una conducta de los estudiantes; no encontrar una explicación evidente; desear estimular en ellos una mejorada conducta; constatar que no es suficiente con pedírselos; intuir que hay vectores que contrarían mi propuesta hacia ellos; sospechar que bajo su conducta observable subyacen razones fundamentales no explícitas; leer y encontrar sintonía en fuentes indirectamente relacionadas; imaginar razones, motivos y mecanismos para lograr lo que mi propósito positivo busca...

Y, dado que los semestres se continúan unos tras otros, necesitar entender qué pasa. Con nuevos estudiantes que –aunque diferentes- parecen moverse por hilos similares, importa saber qué estimula su conducta. Abajo de la conducta que en ellos podemos observar, subyace razones no observables.

Me apego a Hayman al reconocer su sencillo propósito de la Educación, producir ciertos efectos. Por tanto, su propósito de la Investigación Educativa, determinar las maneras por las cuales puedan lograrse tales fines . Sólo comprendiendo los vectores que mueven su conducta podremos estar en capacidad de estimular cambios en ésta. Y digo ’estimular‘ deliberadamente porque creo que en un cierto nivel educativo, cuando la madurez de individuo le convierte en un interlocutor de tú a tú, todo cambio de conducta ha de nacer de la voluntad de la persona y no por artificios de manipulación. Hacerlo de otra manera sería atentar contra la esencia del ser humano, su libertad. Todo acto humano ha de ser libre para que cada acto humano refleje la grandeza del Creador.

Ese ha de ser el motivo de todo ser humano, desarrollar su plenitud para ser un reflejo de Dios. El papel de los educadores ha de ser coadyuvar al desarrollo de esa plenitud, estimulando y potenciando los talentos –dones- de cada estudiante a su cargo. Y esto no puede lograrse si el docente se basa en su mera intuición, no. éste ha de saber cómo se hace, cómo se hace mejor cada vez, para evidenciar, en sí mismo que progresa y avanza en su conocimiento y destreza. Aquí es donde toma una importancia diáfana la investigación educativa, encontrando las mejores maneras de lograr los propósitos educativos. Y esto se logra solamente mediante la investigación educativa.

Identificados los modelos, será importante estructurar una teoría con la cual poder predecir y explicar el porvenir. De nuevo Hayman nos obsequia su sencillez –muestra de su clara concepción de lo que es teoría: un sistema de constructos abstractos y sus relaciones mutuas, que pretende explicar aspectos particulares de la conducta y ofrece predicciones verificables respecto de ésta .

Notemos con cuidadoso detalle que Hayman dice predicciones verificables. Su validez sólo puede demostrarse con aplicaciones prácticas. Si no podemos demostrarla, tal vez estemos ante un intento estéril, respecto a la necesidad humana de extender conocimientos orientados a la mejora y progreso de nuestra comunidad conjunta, puesto que no será un escalón firme donde hincar la firmeza de nuestro humano paso.

Notas de lectura por León Mayoral,
academia@leonmayoral.com
candidato a Doctor en Educación,
Universidad Durango Santander 2007.

sábado, 6 de enero de 2007

Soneto a la Publicidad

Hacer publicidad es hacer verdad,
binomio esencial de la vida buena:
lo que el hombre necesita, anhela,
¿quién lo tiene y brinda? ¿dónde está?
 
Responde a esta cuestión la publicidad
blandiendo razones y estrategias
y con creativo afán, tesón y entrega,
conecta esos sueños a la realidad.
 
Algo de hada y su varita mágica,
algo de genio en lámpara escondido,
tiene en su esencia cada publicista:
 
de noche a luz, de idea a práctica,
del bosquejo al fruto concebido,
noctámbulo hacedor, obrero, artista.
 
León Mayoral
Agosto 16, 2005

El artista mayor

Pintaba el artista un trozo de cielo
mezclando colores con firme destreza,
recreaba en su cuadro la naturaleza
con nubes, montañas y aves en vuelo.

De arriba bajaban, lo puso en su lienzo,
geométricos rayos de un sol que las
nubes cubrían, de un sol a la espera
de un viento propicio que limpiara el cielo.

Lo que él no sabía, ¡feliz inocencia!
fue que aquellos rayos no eran sino cerdas
de un pincel mayor de un mayor artista

que a su vez creaba en su cuadro la vida
con nubes, montañas y aves al vuelo
y pintor con lienzo y escritor de versos.

Sociedad de consumo


La finalidad de nuestra sociedad: el consumo
Poco a poco, desde la Segunda Guerra Mundial, las grandes compañías transnacionales se han apoderado del comercio de gran parte del mundo, imponiendo sus intereses primordiales.

Las trasnacionales, verdaderas gobernantes del mundo capitalista han programado a la sociedad para una sola función: el consumo. Con ese fin, las grandes empresas se han venido apoderando de los medios de comunicación (tv, radio, prensa, cine) con los que ordenan a la sociedad qué consumir.

Desde las pantallas de la televisión, los mercaderes nos ordenan qué comprar, qué vestir, cómo votar, qué medicinas tomar, que beber e, incluso, cuándo externar nuestros más íntimos afectos.

La televisión y las grandes revistas y publicaciones nos dicen cómo comer, qué moda usar este año, qué cantar, cómo bailar, qué cine ver, a qué equipo apoyar en el futbol o en el beisbol, qué discos comprar, qué leer, en quién creer, dónde vacacionar… y hasta dónde invertir los ahorritos.

No somos más que un instrumento teledirigido de las grandes compañías que nos empujan a sacrificar nuestra seguridad económica por adquirir –a crédito- toda clase de inutilidades dizque prácticas.

Desde que el niño nace a este mundo es sometido a la “escuela” televisiva: su cerebro sufre modificaciones para vivir dependiendo de los mensajes de la caja idiota. La autoridad ya no son los padres ni los maestros, ahora es la tele.

Se recomienda la lectura de La truculenta historia del Kapitalismo. Rius. Grijalbo. México. 1998

El realismo existencial


Para todos los que existimos hoy en concreto, el que la historia haya sido, aún con sus yerros y sus males, exactamente como fue, ha constituido un bien.

Esto no quiere decir que cualquier cosa ocurrida fuera buena en el plano ético; pero sí que ha propiciado un bien para nosotros en un plano existencial, ya que debido a que la historia ha sido así como fue, se ha dado la única posibilidad de que nosotros hayamos sido engendrados.

Si la historia hubiera sido distinta, habría sucedido que los enamoramientos entre las personas, los encuentros amorosos a lo largo de los tiempos, habrían sido diferentes y hoy habría en nuestro mundo otras personas, pero ninguno de los que existimos hoy.

Este concepto podría ser fácilmente entendido en el plano histórico; se ve claro que otros “conquistadores” habrían engendrado otros seres por que habrían aportado otros genotipos en la mezcla racial.

No obstante, la cuestión no es sólo de una mera curiosidad genética. El estar conscientes de esta realidad --que es evidente-- propicia el desarrollo de nuevos pensamientos y concepciones respecto a nuestra existencia y nuestra relación con las demás personas. De hecho, nos permitiría una nueva concepción de nosotros mismos y de nuestro papel en esta vida.

El presente seminario trata de estos temas, la incidencia de la clara conciencia del ser yo y su efecto en la educación, el trabajo y la vida cotidiana. Que nueva actitud nace de considerarnos seres nuevos cada día, libres, potentes y capaces de transformar el presente.

Rubio / Mayoral